Tras perder el título de 1989 ante Prost, Senna volvió a encontrarse con su rival en Suzuka al año siguiente, con la revancha en el horizonte.
La primera curva de Suzuka puso fin a una rivalidad que llevaba un año creciendo. Ayrton Senna y Alain Prost llegaron emparejados, cada uno en un McLaren. El choque dejó fuera de carrera a los dos. Para Senna, además, resolvió el campeonato de 1990 antes de completar siquiera la primera vuelta.
Lo que quedó de 1989
Un año antes, los dos compañeros de equipo también se habían enfrentado en Suzuka, en una decisión que dejó huella. Prost lideraba el campeonato por 16 puntos. Para conservar alguna posibilidad de defender el título, Senna tenía que ganar las dos carreras restantes.
En la vuelta 47 de un total de 53, Prost iba primero. Senna intentó adelantarlo por el interior de la chicana, una secuencia de curvas. Los coches chocaron. Prost abandonó, pero Senna consiguió volver a la pista con ayuda de los comisarios. Tras cortar por la chicana y cambiar el alerón delantero en boxes, alcanzó a Alessandro Nannini y cruzó la meta en primer lugar.
La victoria no se mantuvo. Descalificaron a Senna por obtener ventaja al saltarse la chicana. La decisión dio la victoria a Nannini y el título a Prost. El choque se convirtió en algo más que un abandono: dejó pendiente para el año siguiente el conflicto entre dos compañeros de equipo que querían ser campeones.
El choque en la primera curva
En 1990, Prost corría con Ferrari. Senna seguía en McLaren. Los dos regresaron a Suzuka con el campeonato en juego. En la salida, Prost iba delante. Senna se metió por el interior en la primera curva sin levantar el pie. El McLaren golpeó al Ferrari y ambos coches se detuvieron, fuera de carrera.
Esta vez no hubo chicana que cortar ni línea de meta que cruzar. Ninguno completó la primera vuelta. Aun así, Senna ganó su segundo campeonato mundial. La revancha se consumó en el instante del impacto: Prost abandonó y el título quedó decidido a favor de Senna.
Una respuesta que dividió opiniones
Después de la carrera, Senna declaró que atacaría la primera curva si perdía el liderato en la salida, sin importar el resultado. Sus palabras dieron al choque un sentido deliberado. No fue solo el desenlace de una maniobra: fue la respuesta pública de Senna a lo ocurrido en Suzuka el año anterior.
La secuencia empezó con un intento de adelantamiento en 1989, siguió con la descalificación de Senna y el título de Prost, y terminó un año después con ambos coches fuera de carrera y Senna campeón. La rivalidad no produjo una reconciliación. Produjo un resultado definitivo en el campeonato y una pregunta que sigue abierta: ¿fue justa la revancha? Para algunos, fue un reclamo por una decisión que le quitó la posibilidad de luchar por el título. Para otros, el choque no puede separarse de la decisión de atacar sin ceder. En Suzuka, Senna se quedó con el campeonato. El precio fue dejar en debate la justicia de su respuesta.







