Un día después de la eliminación en el Mundial, ganó en Detroit y dio la vuelta de la victoria con la bandera.
En Detroit, Ayrton Senna ya había abierto una ventaja de seis segundos y medio cuando el neumático trasero derecho empezó a perder aire. En la vuelta 14, entró en boxes. Regresó octavo, a veinte segundos del nuevo líder, René Arnoux. La victoria parecía escapársele. El día anterior, Brasil también había visto cómo se desvanecía su posibilidad de seguir en la Copa del Mundo. Lo que hizo Senna después convirtió aquella carrera en una imagen que permanecería ligada al país.
Un día que empezó con una derrota
En Guadalajara, Brasil y Francia empataron 1-1. Brasil tuvo la oportunidad de decidir el partido, pero Joël Bats atajó el penalti de Zico. En la tanda, Sócrates y Júlio César también fallaron sus remates. Francia ganó 4-3 y eliminó a Brasil de la Copa del Mundo en México.
Al día siguiente, el 22 de junio de 1986, Senna compitió en el Gran Premio de Detroit. La conexión francesa también estaba en el coche: Renault suministraba los motores de Lotus esa temporada. Tras la eliminación de Brasil, miembros franceses del equipo se habían burlado del piloto. En la pista, Senna salió desde la pole y parecía tener la carrera bajo control, hasta que el neumático lo obligó a parar.
Reconstruir la carrera puesto a puesto
Senna volvió a la pista octavo y empezó a avanzar. En la vuelta 15, superó a Michele Alboreto. En la 17, adelantó a Stefan Johansson. Una vuelta después, René Arnoux paró para cambiar neumáticos y Senna ganó otro puesto. En la vuelta 28, dejó atrás al McLaren de Alain Prost. En la 31, le tocó a Nigel Mansell.
La remontada llevó tiempo. Después de la parada inesperada, Senna tuvo que reconstruir su ventaja. En la vuelta 39, recuperó el liderato. Cruzó la meta 31 segundos por delante de Jacques Laffite, segundo, y consiguió su cuarta victoria en la Fórmula 1. También fue su primer triunfo en Estados Unidos.
La bandera en la vuelta de honor
Durante la carrera, Senna había visto a un aficionado agitar una pequeña bandera de Brasil en las gradas. Después de la llegada, detuvo el coche para recibirla antes de seguir por el circuito. La imagen llevaba el peso del partido del día anterior: Brasil había quedado eliminado, pero aquel aficionado mantenía la bandera en alto.
Senna explicó la victoria sin convertirla en una disputa contra los franceses: “No vencí a ningún francés ni a nadie; corrí por mi país y estoy feliz de que hayamos ganado”. Su respuesta a las burlas del equipo se convirtió en un gesto reconocible: llevar la bandera brasileña después de ganar. En Detroit, al año siguiente, Senna lo repitió durante la vuelta de desaceleración y volvió a levantar la bandera desde dentro del Lotus.
La carrera del 22 de junio no borró la eliminación de Brasil. Pero al día siguiente le dio a la afición una imagen para recordar: Senna remontando hasta la victoria y llevando consigo los colores del país. La selección había quedado eliminada; Brasil seguía allí, en alto, en la mano de Senna.





