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La carrera en que Senna ganó con una sola marcha

Video cortoFórmula 11 min

Atascado en sexta, sostuvo su primera victoria en casa.

La meta aparece. Ayrton Senna cruza primero, pero la victoria aún no ha terminado. El coche se detiene en la recta opuesta. El piloto apenas puede moverse. En Interlagos, la primera victoria de Senna en casa llega después de una carrera en la que seguir adelante ya era una batalla.

Siete intentos antes de la victoria

El 24 de marzo de 1991, Senna salió desde la pole position en el Gran Premio de Brasil. Era su octava temporada en la Fórmula 1, pero todavía no había ganado ante su público. En sus siete intentos anteriores había conseguido cuatro poles y había sufrido problemas, incluidos fallos mecánicos.

Esta vez, tuvo una salida perfecta. Senna tomó el liderato y empezó a ampliar la distancia. Parecía tener margen para controlar la carrera. Entonces empezó a fallar la caja de cambios.

Una marcha menos cada vez

Primero desapareció la cuarta marcha. Senna empezó a pasar directamente de tercera a quinta. Después, el problema avanzó: la tercera y la quinta también dejaron de funcionar. Solo le quedó la sexta para terminar la carrera.

La caja de cambios transmite la fuerza del motor a las ruedas y permite adaptar el coche a las distintas partes del circuito. Sin las marchas necesarias, las curvas lentas se volvían peligrosas. El motor casi se paraba y, si eso ocurría, la carrera terminaba. Senna mantenía la mano derecha en la palanca para dejar la marcha engranada y manejaba el volante con la izquierda.

A diez vueltas del final, todavía tenía 36 segundos de ventaja sobre Riccardo Patrese, segundo. Pero la diferencia se reducía en cada vuelta. Mientras Patrese se acercaba, el coche de Senna tenía cada vez menos recursos para resistir.

La meta y el límite

La tensión aumentó en las últimas vueltas. Empezó a llover en Interlagos cuando faltaban dos vueltas. Patrese se acercaba rápido, pero también tenía problemas con la caja de cambios y no pudo adelantar a Senna.

En la última vuelta, la ventaja ya era de apenas unos segundos. Senna cruzó la meta 2,9 segundos por delante de Patrese. Dentro del coche, gritó al cumplir el sueño de ganar en casa.

Después, se detuvo en la recta opuesta para recibir la bandera brasileña. El coche ya no volvió a moverse. El esfuerzo por mantenerlo bajo control le provocó calambres, y Senna apenas podía moverse por sí solo. Tuvieron que sacarlo del coche en brazos y llevarlo al podio. Aún exhausto, apenas pudo levantar el trofeo.

La victoria en Interlagos fue la primera de Senna en el Gran Premio de Brasil. Llegó después de siete intentos sin éxito y de una carrera conducida con una sola marcha. El coche llegó a la meta; el cuerpo de Senna alcanzó su límite. Por eso, aquella victoria fue mucho más que mantener el liderato hasta el final: fue cumplir un sueño ante su propia afición.

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