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El día en que Rubinho dominó Austria y recibió una orden

Video cortoFórmula 11 min

Rubinho lideró casi toda la carrera en Austria, mientras Ferrari insistía en que cediera su posición a Schumacher.

La línea de meta está a pocos metros. Rubens Barrichello levanta el pie del acelerador al salir de la última curva y deja pasar a Michael Schumacher. Un instante después, la victoria que parecía segura cambia de manos. Los abucheos se imponen al ruido de la carrera.

Una victoria construida en la pista

En el Gran Premio de Austria de 2002, Barrichello fue el más rápido en los entrenamientos, consiguió la pole position y lideró 70 de las 71 vueltas. El brasileño estuvo al frente durante casi toda la carrera. Solo faltaba completar la última vuelta para convertir ese dominio en victoria.

Pero la disputa no se limitaba al resultado de una carrera. Schumacher, compañero de Barrichello en Ferrari, buscaba puntos clave en la lucha por el campeonato de pilotos. El equipo quería que sumara los cuatro puntos adicionales que separaban la victoria del segundo puesto. Para lograrlo, pidió a Barrichello que cediera la posición que había ganado en la pista.

La orden por radio

El pedido llegó por radio cuando faltaban tres vueltas. Ferrari insistió, y Barrichello se mantuvo delante hasta la última vuelta. Entonces, al salir de la curva final, redujo la velocidad. Schumacher lo adelantó y cruzó la meta en primer lugar.

La maniobra dejó claro lo ocurrido: la orden del equipo decidió el resultado. Barrichello no perdió la posición en una disputa en la pista. La cedió tras las reiteradas solicitudes de Ferrari, cuando tenía la victoria al alcance.

La reacción llegó desde las tribunas. Los aficionados austríacos abuchearon mientras Schumacher y Barrichello subían al podio. Schumacher puso al brasileño en el escalón más alto, pero sonó el himno de Alemania. La imagen reunió, en un solo momento, al ganador oficial, al piloto que había liderado casi toda la carrera y la incomodidad ante una victoria decidida fuera de la competencia directa.

El ganador y el legado

Después de la carrera, Schumacher reconoció que Barrichello era el verdadero ganador del Gran Premio de Austria. Sus palabras expresaron lo que el desenlace ya había mostrado: el resultado oficial no reflejaba el desempeño construido a lo largo de las 71 vueltas.

Tras una revisión, la FIA prohibió las órdenes de equipo a partir de la temporada 2003. La prohibición se levantaría después de la temporada 2010, pero la polémica austríaca quedó como uno de los episodios más recordados del debate sobre el papel de los equipos en la Fórmula 1. Ese día, Barrichello ganó en la pista durante casi toda la carrera; Ferrari decidió quién recibiría la victoria en el resultado oficial.

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