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El entrenamiento en que Senna corrió contra el peligro

Video cortoFórmula 11 min

En Bélgica, en 1992, Senna corrió hasta el Ligier accidentado de Érik Comas, pero el peligro seguía dentro del coche.

El Ligier ha quedado atravesado en medio de la pista. Érik Comas está inconsciente dentro del coche, con el pie todavía en el acelerador. El motor sigue al límite y el combustible continúa entrando. Los comisarios están lejos. Ayrton Senna viene justo detrás.

El peligro dentro del coche

Era viernes, 28 de agosto de 1992, durante los entrenamientos para el Gran Premio de Bélgica, en Spa-Francorchamps. Comas perdió el control de su Ligier en Blanchimont y se estrelló con fuerza. El impacto lo dejó inconsciente. El coche quedó detenido en la pista, pero el motor siguió funcionando al máximo de revoluciones.

La escena tenía una urgencia propia. Comas no podía apagar el motor. Con el combustible todavía entrando y el coche dañado, existía riesgo de incendio. Cada instante contaba, y los comisarios aún no habían llegado al lugar.

Senna encontró el coche accidentado y detuvo su McLaren. Salió del habitáculo y corrió hacia el Ligier. No esperó a que alguien llegara antes. El motor todavía rugía al límite y el peligro seguía junto al piloto inconsciente.

La decisión de Senna

Senna apagó el motor. El riesgo de incendio disminuyó. Después, mantuvo la cabeza de Comas en una posición estable hasta que llegó el equipo médico.

La acción fue rápida, pero exigió acercarse a un coche destrozado, con el motor encendido y combustible a bordo. Comas estaba inconsciente y no podía reaccionar. Senna vio lo que hacía falta y actuó mientras los comisarios seguían lejos.

Comas no recuerda todos los detalles de aquel instante. Años después, reconoció la magnitud del gesto. “En ese momento, Ayrton Senna me salvó la vida”, dijo. También recordó que Senna fue el único piloto que se detuvo y acudió a ayudarlo.

Lo que quedó de aquel momento

Comas sobrevivió al accidente. El episodio quedó marcado no solo por el choque en Blanchimont, sino también por la decisión de Senna de interrumpir su vuelta y correr hacia el peligro. Apagar el contacto apartó una amenaza inmediata; mantener estable la cabeza del piloto fue parte de los cuidados hasta la llegada de los médicos.

Para Comas, aquel gesto tuvo un significado definitivo. Describió el coche como una bomba potencial y dijo que Senna quizá le salvó la vida ese día. Ese “quizá” no puede convertirse en una certeza absoluta. Pero la gratitud del piloto francés perduró.

En la pista, el motor del Ligier se apagó. Junto al coche, Senna permaneció con Comas hasta que llegó la ayuda. El gesto quedó como un recuerdo de valentía y cuidado en medio de una situación que aún podía empeorar.

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