Seis minutos después de volver al campo, Ronaldo volvió a caer y necesitó otra operación.
En Roma, el regreso duró seis minutos. Ronaldo acababa de volver al campo contra la Lazio cuando cayó de nuevo. Para él, el partido terminó antes de que pudiera recuperar el ritmo. Primero llegó la camilla, después otra operación. Para el Inter, el nuevo comienzo volvió a interrumpirse.
El cuerpo frena el regreso
La lesión anterior se había producido el 21 de noviembre de 1999, contra el Lecce. Ronaldo volvió a jugar el 12 de abril de 2000, frente a la Lazio. Seis minutos después, cayó. La secuencia fue breve y brutal: salió en camilla, pasó por otra operación y no pudo continuar esa temporada.
Ronaldo se perdió toda la temporada 2000/01. El calendario avanzó sin él, y el regreso que parecía comenzar en Roma tuvo que esperar. La imagen era difícil de borrar: el delantero de vuelta en el campo y, poco después, llevado fuera. Aun así, la historia no terminó allí.
De vuelta con el Inter
Antes del Mundial de 2002, Ronaldo volvió a jugar con el Inter. También volvió a marcar goles para el club. La recuperación dejó de ser una promesa lejana. Estaba otra vez en el campo y listo para vestir la camiseta de Brasil en el torneo.
En el debut contra Turquía, el 3 de junio, Ronaldo marcó el primer gol brasileño del Mundial. Su regreso cargaba con el peso de una temporada perdida y de una nueva caída en Roma. Brasil llegó a la final contra Alemania, en Yokohama, el 30 de junio.
Dos goles para completar el camino
El primer tiempo de la final terminó sin goles. A los 67 minutos, Ronaldo puso a Brasil en ventaja. Doce minutos después, Kléberson avanzó hacia el área alemana y pasó el balón a Rivaldo. Rivaldo lo dejó pasar entre las piernas. Ronaldo lo recibió, lo controló y lanzó un disparo bajo al rincón izquierdo de Oliver Kahn.
Era el segundo gol de Brasil y también el segundo de Ronaldo en la final. Alemania no pudo responder y Brasil ganó 2–0. Ronaldo terminó el partido con los dos goles de su equipo, después de una recuperación marcada por las interrupciones y la espera.
En Roma, seis minutos bastaron para derribar de nuevo el regreso. En Yokohama, dos goles le dieron forma al desenlace. Ronaldo estaba de pie, campeón del mundo. El camino entre esas escenas pasó por otra operación, una temporada entera fuera y el esfuerzo de volver a jugar con el Inter. La caída siguió siendo parte de la historia. Pero dejó de ser su punto final.







