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La apuesta de Mansell para perseguir a Piquet casi sin combustible

Video cortoFórmula 11 min

Con el tablero avisando que faltaría combustible, Mansell siguió atacando a Piquet en Silverstone. La lucha por el título aún guardaba un giro.

La advertencia en el tablero

El tablero indicaba que no llegaría al final. Nigel Mansell vio el aviso y mantuvo el pie a fondo. Delante, Nelson Piquet intentaba llevar hasta la meta la ventaja que había conseguido en Silverstone. Quedaban pocas vueltas y ambos corrían para Williams. Mansell decidió atacar con el combustible al límite.

La persecución se convirtió en un duelo entre compañeros de equipo. Piquet administraba la carrera; Mansell recortaba distancias. El riesgo era claro: alcanzar al brasileño y quedarse sin combustible antes de la llegada. Mansell describió su apuesta como «todo o nada». En Silverstone, esa decisión cambiaría el resultado.

Una disputa que venía de antes

Un año antes, Williams también había puesto a Mansell y Piquet en el centro de la lucha por el título. En Adelaide, última prueba de 1986, ambos disputaban el campeonato contra Alain Prost, de McLaren. Prost ganó la carrera y aseguró su segundo título mundial. Los dos pilotos de Williams terminaron la temporada sin el campeonato.

En 1987, la disputa seguía dentro del equipo. Piquet y Mansell eran compañeros, pero también rivales por el título. En Silverstone, Piquet partió desde la pole position. Al comienzo de la carrera, los dos pilotos de Williams tenían previsto seguir sin cambiar los neumáticos. Piquet mantuvo ese plan, siguiendo la recomendación de Goodyear y administrando su ventaja.

Mansell y el equipo, en cambio, decidieron parar para cambiar neumáticos. Volvió a la pista unos 29 segundos detrás de Piquet, con 28 vueltas por delante. La diferencia parecía amplia. Aun así, Mansell empezó a perseguirlo, vuelta tras vuelta.

Todo o nada en Silverstone

A medida que se acercaba, el tablero dejaba claro el costo de la decisión: podía quedarse sin combustible antes de la meta. Mansell siguió adelante. Piquet permanecía al frente e intentaba proteger su ventaja con los neumáticos que había elegido conservar. La carrera se redujo a los dos Williams y a la distancia que aún los separaba.

Cuando quedaban pocas vueltas, Mansell alcanzó a Piquet y tomó la punta. La persecución terminó con una victoria del británico en una de sus actuaciones más memorables en la Fórmula 1. La advertencia del tablero no lo hizo aflojar. Su apuesta de «todo o nada» lo llevó al primer puesto en Silverstone.

El título seguía en juego

La victoria no resolvió el campeonato. Mansell ganó seis carreras esa temporada; Piquet ganó tres. Pero el británico sufrió un accidente durante los entrenamientos del Gran Premio de Japón, se lesionó la espalda y tuvo que abandonar la lucha por el título.

Piquet ganó el campeonato mundial por tercera y última vez. Eso le dio otro significado al duelo de Silverstone: Mansell ganó la carrera con una persecución que casi lo dejó sin combustible, pero la temporada terminó con el título en manos de su compañero. Ese día, Williams vio a sus dos rivales luchar por la punta hasta el límite. El tablero avisaba que quizá no alcanzaría el combustible para terminar. Mansell atacó de todos modos y ganó.

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