Las coincidencias entre la trayectoria de Antonelli y la de Senna cobran fuerza antes de la llegada del nuevo campeón a Interlagos.
La última vuelta ya era algo más que una vuelta. Kimi Antonelli lloraba dentro del coche y apenas podía ver la pista. Aun así, siguió adelante. Con 20 años, acababa de convertirse en el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1, tras conquistar el título en el Gran Premio de la Ciudad de México.
Un comienzo que recuerda a Senna
La comparación con Ayrton Senna surge de una serie de coincidencias. Senna consiguió su primera victoria en la Fórmula 1 después de lograr su primera pole, en su segunda temporada. Antonelli también convirtió su primera pole en su primera victoria, durante su segunda temporada.
Sus trayectorias no son iguales. Pero algunos momentos parecen rimar. En 1985, Senna ganó bajo la lluvia el Gran Premio de Portugal tras salir desde la pole. Antonelli también transformó su primera pole en su primer triunfo. El italiano completó una temporada destacada con Mercedes: ganó nueve carreras, incluido el Gran Premio de Italia, y se aseguró el título con 20 años.
El número 12 y un homenaje
El número elegido para el coche de Antonelli tiene su propia historia. Eligió el 12 como homenaje a Senna, uno de sus grandes ídolos. El brasileño llevó ese número entre 1985 y 1988 y conquistó con él su primer título mundial, con McLaren, en 1988.
El homenaje también salió de las pistas. En noviembre de 2025, Antonelli visitó la tumba de Senna en el cementerio de Morumbi, en São Paulo. Después del Gran Premio de São Paulo, entregó a la familia Senna el casco que había usado en la carrera, que pasó a formar parte de su colección. Un gesto personal vinculó al piloto italiano con el recuerdo de un campeón brasileño.
De una salida complicada a la meta
En Suzuka, la salida de Senna estuvo marcada por un problema: el motor se apagó y perdió posiciones. Aun así, terminó aquella carrera como campeón del mundo. Décadas después, Antonelli afrontó otro tipo de desafío en Monza. Salió en el puesto 19 y cruzó la meta en primer lugar.
Los dos episodios no cuentan la misma historia. Pero muestran cómo un resultado puede llegar después de un comienzo que pone en peligro el objetivo. Para Antonelli, la victoria en casa fue uno de los nueve triunfos de una temporada que acabó con el título mundial.
Al final, él mismo puso un límite a la comparación. Pidió que no lo compararan con Senna y dijo que todavía estaba muy lejos del nivel del brasileño. La frase da medida al homenaje: reconocer la influencia de un ídolo no significa ocupar su lugar.
El título convirtió a Antonelli en un piloto récord. El número 12, la visita a Morumbi y el casco entregado a la familia dieron al momento un vínculo particular con Senna. Y, con su llegada a Interlagos, esta historia vuelve a la casa donde el brasileño construyó parte de su memoria. El nuevo campeón llega con su propio nombre y un recuerdo que eligió honrar.







