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La carrera en que Emerson Fittipaldi persiguió el liderato que valía el título

Video cortoFórmula 11 min

Emerson necesitaba quedar cuarto para ser campeón, pero salió sexto y fue a buscar el liderato en Monza.

Emerson Fittipaldi perseguía al Ferrari de Jacky Ickx, vuelta tras vuelta. Al brasileño le bastaba con terminar cuarto para conquistar el título mundial. Pero en Monza, el 10 de septiembre de 1972, empezó a buscar el liderato. En cada curva acortaba la distancia con su rival. El campeonato estaba en juego, y a la carrera todavía le esperaba un giro decisivo.

La cuenta del campeonato

El Gran Premio de Italia era la décima prueba de una temporada de doce carreras. Fittipaldi llegó a Monza con la posibilidad de asegurar el título. Solo necesitaba terminar cuarto. Salió sexto, con cinco coches por delante, y comenzó la carrera persiguiendo a los líderes.

Ickx marchaba primero con su Ferrari. Fittipaldi lo seguía de cerca. Esa posición mantenía vivo el campeonato, pero el brasileño no se conformó con seguir a su rival. Tras 37 vueltas, con 18 todavía por correr, empezó a dar señales de que intentaría adelantarlo.

La carrera también llegaba por radio a los oyentes brasileños. El padre de Emerson la transmitía y seguía la prueba con gran emoción. Mientras el Ferrari iba primero, su hijo se acercaba. La lucha continuaba y el campeonato aún no estaba decidido.

La curva que lo cambió todo

Al salir de la Parabólica, mientras completaba la vuelta 46, el motor del Ferrari se paró. Ickx perdió velocidad y siguió hacia los boxes. Fittipaldi lo pasó. El liderato cambió de manos en el tramo final de la carrera y, con él, el control del título.

Todavía quedaban vueltas antes de la bandera a cuadros. La carrera tenía 55 en total, y Emerson debía llevar su Lotus-Ford hasta el final. Mantuvo la primera posición y ganó el Gran Premio de Italia. El puesto que ya le habría dado el campeonato quedó atrás: ahora el brasileño cruzaba la meta como vencedor.

El título en Monza

Con 25 años y 273 días, Fittipaldi se convirtió en el primer brasileño campeón mundial de Fórmula 1 y en el más joven hasta entonces. El récord se mantuvo hasta 2005, cuando Fernando Alonso ganó el título con 24 años. La victoria también aseguró a Lotus el campeonato de constructores.

El resultado coronó una temporada en la que Fittipaldi ganó cinco carreras. En Monza le bastaba con ser cuarto. Aun así, fue a por el Ferrari que lideraba. Cuando falló el motor de Ickx, la oportunidad se convirtió en liderato; el liderato, en victoria; y la victoria decidió el campeonato cuando aún faltaban dos carreras.

Para quienes escuchaban la transmisión en Brasil, la definición llegó por radio, con el padre de Emerson siguiendo la carrera. Para la Fórmula 1, Monza marcó el primer título mundial de un brasileño. No fue un guion de cine. Ocurrió.

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